Aunque este post llegue un poco tarde lo escribí el 14 de marzo, día en que Túnez celebró su segundo mes revolucionario.
La verdad es que ese día salí a posta a la calle. Quería ver que se cocía, que iban a hacer los tunecinos para conmemorar su segundo mes de gloria. No vi nada diferente a los otros días: la avenida Bourguiba bullía de gente cargada de bolsas entrando y saliendo de las tiendas llenas a reventar porque las rebajas se habían ampliado dos semanas y acababan al día siguiente; muchos chicos enchaquetados corriendo de un lado para otro buscando un sitio en el que comer rápidamente para volver a la oficina; chicas luciendo palmito delante de las cafeterías y niños saliendo del colegio.
Vi también algo común estos últimos días: una manifestación, pero diferente al mismo tiempo, porque no les dejaban manifestarse. Os cuento. Enfrente del Teatro Municipal había un grupo de personas con pancartas que intentaban manifestarse pero no podían porque el gobierno provisional ha prohibido manifestaciones de contenido político. O sea, pudieron pedir que Ben Ali dimitiera y también que el país sea laico, pero no se aceptan sus revindicaciones.
¿Qué pedían estas personas? Pues que se vayan los 64 gobernadores de las diferentes provincias porque pertenecen al RCD (antiguo partido de Ben Ali) y para camuflarse y poder presentarse a las elecciones han creado diez nuevos partidos pero con la misma gente del partido anterior.
Como yo no me enteraba muy bien fui a preguntar y un chico súper amable estuvo 15 minutos explicándomelo todo. Cuando le pregunté porqué no andaban ni coreaban nada me explicó que lo tenían prohibido y que si desobedecían, la policía secreta podría actuar. Le dije que yo había escuchado que la policía secreta ya había desaparecido y él me dijo que el cuerpo oficialmente ya no existía pero que esa policía seguía teniendo esa función. Lo único bueno -me dijo también- es que estaba prohibida en la Universidad y que allí su manifestación hubiera tenido éxito. La verdad es que pensé que eran tontos por no haber aprovechado para ir a las facultades porque en Bourguiba la verdad es que nadie les hacía caso.
Quería poneros por primera vez una foto hecha por mí, pero para sorpresa mía, los propios manifestantes me prohibieron hacer fotos a sus pancartas. Lo nunca visto.
Me quedé un ratillo por los alrededores del Teatro pero como vi que no pasaba nada interesante me fui a comer. De vuelta a casa me fijé en los teenagers tunecinos... y es que hay un montón de modernos!!
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